
La era tecnológica en la que vivimos ha ido adaptando los medios tradicionales a nuevos formatos propuestos por los medios 2.0. La radio ha experimentado un resurgir en las transmisiones por internet, los diarios consiguen miles de visitas en sus ediciones on-line y la venta de libros digitales aumenta cada día.
En cuanto a libros se trata, a pesar de sentir un cariño especial por las ediciones impresas, el surgimiento y crecimiento del mercado de los “e-books” siempre me ha intrigado. Los primeros e-books eran simples copias textuales de un libro, adaptadas para ser leídos en monitores o en aparatos especializados como el Kindle. Pero esta nueva raza de e-books busca aprovechar todo el potencial que les brindan los formatos multimedia:
No es necesario que me explaye en las bondades que puede acarrear este formato, pero debemos entender que no todo libro es adecuado para convertirse en un e-book repleto de material audiovisual. Pensemos en libros donde prima la narración, es comprensible que se busque complementar este material con material multimedia. Lo que se debe evitar es que, con el afán de crear un producto más atrayente, se relegue la palabra escrita por otro tipo de contenido. Esperemos que, en estos casos, el material audiovisual sea un soporte y un complemento de una buena narrativa y no que termine arrebatándole terreno a la misma.














